Cerrar aplicaciones en Windows no es nada del otro mundo, pero puede resultar molesto, sobre todo cuando algunas se quedan abiertas o se ejecutan en segundo plano sin motivo aparente. A veces, simplemente buscas un poco más de velocidad, o quizás una aplicación problemática está provocando fallos. Hacerlo correctamente puede liberar recursos y mejorar el rendimiento de tu PC, pero hay algo más que hacer que simplemente hacer clic derecho y seleccionar «Cerrar».
Cómo cerrar aplicaciones en Windows
Uso de la barra de tareas
Este es el método rápido y sencillo, y funciona bien con la mayoría de las aplicaciones. Simplemente haz clic derecho en el icono de la parte inferior (siempre que no hayas anclado muchas ventanas, lo que puede resultar confuso) y selecciona «Cerrar ventana». A veces, eso es todo. Ten en cuenta, sin embargo, que algunas aplicaciones pueden minimizarse o permanecer en segundo plano; así que si la aplicación sigue comportándose de forma extraña, deberás investigar más a fondo.
Usando el Administrador de tareas
Este método es un poco más avanzado, pero muy efectivo. Pulsa Ctrl + Shift + Esco haz clic derecho en la barra de tareas y selecciona «Administrador de tareas». Una vez abierto, busca tus aplicaciones en la pestaña » Procesos «.A veces, estas aplicaciones se ejecutan en segundo plano incluso después de cerrar la ventana, consumiendo CPU o RAM. Simplemente haz clic en la aplicación y luego en «Finalizar tarea» en la esquina inferior derecha. Sí, es un poco brusco, pero precisamente por eso es efectivo cuando las aplicaciones se resisten a cerrarse normalmente.
Si observa que las aplicaciones tienden a bloquearse o a permanecer abiertas de forma extraña, tal vez valga la pena comprobar si hay actualizaciones o realizar análisis de malware, pero esa es otra historia.
Usando Alt + F4
Este atajo es muy útil si la ventana de la aplicación está activa. Solo asegúrate de que la ventana que quieres cerrar esté en primer plano. Luego, presiona la tecla Alt + F4Ctrl+C y ¡listo!, debería cerrarse. En algunos sistemas, no funciona si la ventana no está enfocada o si la aplicación está bloqueada. Aun así, vale la pena intentarlo antes de recurrir al Administrador de tareas.
Comprobación de aplicaciones y procesos en segundo plano
A veces, las aplicaciones se ejecutan en segundo plano, consumiendo recursos sin mostrar ninguna ventana. Para ver qué sucede, vuelve al Administrador de tareas. Esta vez, ve a la pestaña Procesos y busca cualquier proceso desconocido o que consuma muchos recursos. Haz clic derecho y selecciona «Finalizar tarea». Ten cuidado: no cierres procesos críticos del sistema, ya que podrías experimentar problemas de estabilidad.
Consejo práctico: Si una aplicación se está ejecutando en la bandeja del sistema (como algún antivirus o herramienta de sincronización en la nube), revisa los iconos de la bandeja. Al hacer clic derecho allí, es posible que aparezcan opciones para salir o cerrar la aplicación.
Reiniciar el PC
A veces, las aplicaciones se quedan bloqueadas, por mucho que lo intentes. En esos casos, reiniciar el equipo puede solucionarlo todo. No es que tu PC esté averiada; Windows a veces se bloquea. Tras reiniciar, las aplicaciones que causaban problemas en segundo plano suelen desaparecer definitivamente.
Ten en cuenta que reiniciar el sistema es una medida drástica, así que guarda tu trabajo antes de hacerlo. Pero, sinceramente, en muchos casos difíciles, es la solución más fiable.
Consejos para cerrar aplicaciones en Windows
- Usa atajos: familiarízate con Alt + F4y pulsando Ctrl + Shift + Esc. Son formas más rápidas para usuarios avanzados.
- Supervise el uso de recursos: consulte periódicamente la pestaña Rendimiento del Administrador de tareas para ver qué aplicaciones consumen más recursos.
- Actualiza con regularidad: Las aplicaciones desactualizadas tienden a funcionar mal; mantener todo actualizado puede evitar bloqueos o cuelgues.
- Desactiva los programas de inicio: Ve a Ajustes > Aplicaciones > Inicio o al Administrador de tareas > pestaña Inicio y desactiva todo lo que no necesites que se inicie al arrancar el sistema. Menos programas ejecutándose en segundo plano significa que las aplicaciones se cierran más rápido y el ordenador funciona con mayor fluidez.
- Tenga cuidado con los procesos esenciales: no todo puede ni debe cerrarse, especialmente los servicios del sistema o el software de seguridad; piénselo dos veces antes de finalizarlos.
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurre si una aplicación deja de responder?
En ese caso, debes abrir el Administrador de tareas y seleccionar «Finalizar tarea». A veces, las aplicaciones se bloquean y no hay otra solución que forzar su cierre.
¿Cerrar aplicaciones puede acelerar mi PC?
Por supuesto. Cuando las aplicaciones están en ejecución, especialmente las que consumen muchos recursos, utilizan ingentes cantidades de CPU, RAM y disco duro. Cerrarlas libera esos recursos, lo que hace que tu ordenador funcione con mayor fluidez.
¿Es realmente necesario reiniciar a veces?
Depende. Si las aplicaciones se bloquean o se resisten a funcionar, reiniciarlas suele solucionar el problema. Restablece todo, cierra los procesos en ejecución y libera la memoria.
¿Cómo puedo evitar que las aplicaciones se abran automáticamente al encender mi PC?
Si usas una versión reciente de Windows, ve al Administrador de tareas > pestaña Inicio, o bien, a Configuración > Aplicaciones > Inicio. Deshabilita todo lo innecesario; es una buena manera de optimizar el rendimiento desde el principio.
¿Hay aplicaciones que no deberían cerrarse?
Sí, las aplicaciones y servicios esenciales para el funcionamiento de Windows deben permanecer abiertos. Cerrarlos podría provocar problemas de estabilidad o incluso fallos del sistema, así que ciérralos manualmente solo si has instalado las aplicaciones manualmente.
Resumen
- Haz clic con el botón derecho en el icono de la aplicación en la barra de tareas y selecciona «Cerrar ventana».
- Utilice el Administrador de tareas para finalizar las tareas que se resisten a terminar.
- Pulse Alt + F4sobre la ventana activa para cerrarla rápidamente.
- Comprueba los procesos en segundo plano en el Administrador de tareas y cierra las aplicaciones que generen molestias.
- Reinicia las aplicaciones si estas se resisten a cerrarse o causan problemas.
Resumen
Eliminar aplicaciones no deseadas o que no responden puede ser un poco engorroso a veces, sobre todo si se bloquean o no se cierran correctamente. Usar estos métodos, especialmente el Administrador de tareas, suele funcionar. En una configuración, falla inicialmente, pero después de reiniciar, todo vuelve a la normalidad. Es un poco extraño, pero Windows a veces lo complica más de lo necesario. Ojalá esto le ahorre unas horas a alguien. Recuerde tener cuidado con los procesos críticos del sistema y evitar cerrar los servicios esenciales que mantienen la estabilidad de su computadora.¡Buena suerte y a ordenar!